Dormí como un ángel, me preocupa. Desperté tipo 10,30 como de una siesta de días y días. Como si la que se hubiese tomado un “Buenas noches” hubiera sido yo. Un charquito de baba en la almohada, me pasa cuando duermo bien profundo. Durante sólo un momento minúsculo sospeché que podría haberse tratado de un sueño. Al instante me cayó la ficha que sólo le sucede a Alicia cuando sigue al conejo y cae en el pozo y yo vivo en un pozo. Robotito se murió y dormí hasta las 10,30 de la mañana. No tengo cara, soy una hija de puta. Tenía 21 llamadas perdidas de la abuela Paca y un mensaje pidiéndome explicaciones. Parece que no entendió nada o no supe hacerle entender. No le devolví el llamado, vuelvo a ser una hija de puta, pero que iba a decir, si no sabía nada.
Di 30 millones de vueltas antes de encender la computadora. Hasta hice una limpieza bien profunda de casi todo el departamento para no hacerme cargo. Prendí la radio de Walter, no es que un clavo saque a otro, pero necesitaba oír su voz haciéndose el galán con amas de casa. Me causa gracia y a la vez me cachondea un poco. Vivo rodeada de hombres de mentira. ¡Qué triste!
Tenía la cabeza a mil y Walter que no decía nada. Sólo publicidades de productos lights y ofertas de supermercado. Me tildé como 5 minutos con la escoba en la mano esperando que comience a locutar pero nada. Agudicé el oído frunciendo un poco el ceño desde la habitación y seguían los comerciales. La voz de una intrusa ensució lo poquito que había barrido. ¿Y esa mina? Era Rosa Sinred la del programa de trasnoche de “solos y solas” simplemente estaba reemplazando a Walter por un par de días porque está resfriado. No me jode su voz, no es tan engolada como la mayoría de las locutoras de FM. Leyó cerca de 50 mensajes enviándole fuerzas a Walter que está en cama. No llamé, seguí barriendo hasta que no quedó ni una partícula dando vueltas. Eliminando más y más polvillo en cada menaje de apoyo. ¡Qué bien debe sentar al cuerpo el cariño de tanta gente que jamás haz visto, que disfruta y valora tu compañía con sólo dar las condiciones del tránsito y el pronóstico del tiempo!
Luego le siguieron cocina y alacenas hasta que un impulso me llevó a la computadora. No aguantaba más oír sonar el teléfono, en vez de apagarlo optaba por subir cada vez más el volumen de la radio que terminó por fastidiar a Samantha que sacada se pegó al timbre seguramente porque estuvo de guardia toda la noche. No le abrí, estoy de luto. La abuela me estaba volviendo loca.
Me senté en la computadora, o sea no me senté sobre la computadora, sino frente a la computadora y directamente ingresé a TMZ. Ya no era ni primera ni segunda plana. La noticia había sido aplanada por 10 nuevas noticias, encabezando imágenes infraganti de la/el hija/o de Cher paseando un Gran danés en Corea del Norte. Me dio una mini risita, seguí bajando. Por la mitad del portal lo confirmé. No sólo no había sido un sueño amargo sino que el Doctor Iparraguirre estaba encabezando otro de los titulares habiendo sido convocado para bailar en“Dancing with the stars 2010”. Me indigné y redacté un mail super hiriente. Enseguida se conectó al Messenger pidiéndome disculpas por lo desprolijo de todo el manejo. Habló de salvar públicamente el honor de Robotito y bailar por una causa justa.
- ¡Te voy a hacer pelota Iparraguirre! – Dije furiosa a penas cambiamos a videollamada. Pensar que de pequeña cuando veía usar este sistema a Ultra Sónico sentía estar a años luz de acceder a él.
- Te entiendo, igual tranquila. Robotito no dio puntada sin hilo. Te dejó una nota. – Dijo con una toallita blanca alrededor del cuello como Cacho Rubio pero en plan deportista, mientras en segundo plano llegaba a verse una especie de salón de danzas espejado de punta a punta y dos señoritas estilizadísimas estirando las piernas.
Era cierto. Marcial sacó un papel de la carpeta que se hallaba entre ropa de entrenamiento en un bolso de primera marca. Le dije que no llegaba a apreciar de qué se trataba el escrito, que a penas veía. Había tanta luz en esa sala que casi que notaba un manchón blanco con algo de aura en vez de el dichoso papel. Sentí que el tipo se burlaba de mí. Volví a irritarme rechinando los dientes como cuando uno se duerme teniendo parásitos dando vueltas. El doctor notó mi odio y me pidió solamente un segundo para que pudiese tener acceso al papel. Acto seguido tomó una fotografía con el celular y me envió el archivo titulado “ensayoparaunadespedida.jpg”. La imagen se transfirió al instante, por suerte.
“Nunca es el final. Lo inevitable sucede todo el tiempo. Está aconteciendo y tenemos que mutar de alguna u otra forma. Hoy me voy hecho brazas. Tiré la bomba de humo. Quedate en el molde, no hagas nada de nada. Mirá al horizonte, más allá del humo. Lo estás haciendo bien. Te aprecio mucho. Tu Robotito"
Cerré sesión. Quedé helada, rompí en llanto un ratito. Mandé el archivo a la papelera de reciclaje. Automáticamente me arrepentí y lo restauré. No puedo quedarme en el molde. No puedo pasar por sobre un pedido de Robotito, siempre odió que se metan en sus cosas. No puedo alimentar su último capricho. No puedo desautorizarlo, es capaz de volver del más allá y vengarse sin titubear.
Y bueno, no hice nada al respecto. Me quedé en el molde. El hombre que apareció en el momento justo, reemplazando sin comerla ni beberla a aquél oscuro hueco que había hecho ocupar por Felipe durante tantos años con la sola idea de volver a alejarme de crueles palabras de Edda y más dolorosos silencios de mi padre, estaba muerto e iba a complacerlo.
Una vez más complaciendo a un tipo, agachando la cabeza diciendo que sí. No importa si ese tipo es Robotito. Le debo todo desde el primer momento. Fue mi cómplice, amigo y hasta pareja sin sexo. - Entonces soy también cómplice de su último capricho y sigo mirando al frente como él quiere - Me dije.
Obviamente no estaba convencida y preferí entrar nuevamente en aquella cajita de cristal de la que Robotito me pidió que saliese varias veces antes de empezar en toda esta vorágine. También tengo mis caprichos así que volví a enfocarme en la radio y mágicamente entré en una especie de sueño trascendental cuando desde los parlantitos se escapó aquella “Melodía desencadenada” de la película de Demi Moore y Patrick Swayz, juro que sentí a Robotito desde atrás manejando mis manos mientras construía un altarcito en su honor en el mismísimo lugar del balcón donde adoraba ver las chimeneas de la fábrica y hablar continuamente de catástrofes.
Más tarde volví a mí. “Te aprecio. Tu Robotito”, escribió. Nunca nada tan afectuoso había oído de su boca. En este caso de su puño y letra. En palabras de Robotito un “Te aprecio. Tu Robotito” es casi como un “Te amo con toda mi alma hasta las estrellas y más allá también.Tu Robotito”. Simplemente “Yo también te aprecio. Tu Espe” contesté en un trozo de papel, para no atosigarlo en su viaje con tanto amor y cariño de repente, y coloqué el “Yo también te aprecio. Tu Espe” a un costadito en el altar junto con flores artificiales, un vaso de vodka con jugo y un cassette de Michael Jackson.




4 comentarios:
hasta pronto robotito
we´ll miss you!
Gracias e invitación:
Ya está el segundo capítulo en www.tercerasalida.blogspot.com
wow
q
lindo
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