miércoles 10 de marzo de 2010

Temporada de modelos


Siguiendo consejos de Orlando encaré hacia el mar. Ni lo pensé. Miento. No le di casi ni vueltas al tema. Encerrarme no funciona, escaparme menos que menos y tomar un poco de aire es más inteligente.

Asearme en un departamento lleno de taradas era un riesgo. Podrían no ser tan taradas, al menos una. El resto la llamó Munra. Flaquísima, piel y hueso, una belleza exótica, como se usa ahora. Compartimos la habitación. A penas la vi en Retiro imaginé que iba a ser mi aliada. Las otras calcadas, en plan extensión de segunda mano y gafas carey de “Todo por $2”.

Orlando pasó en un taxi bien temprano para que no llegase sola a la terminal. Orlando chocho, también con anteojos evidentemente de “Todo por $2” y esos airecitos de fama que ya me caen simpáticos. Fue él quien le habló de mí al dueño de la agencia donde trabaja. Tuvimos una charla en la semana, firmamos papeles que leí por arriba confiando en mi intuición femenina y chau.

- Auguro un antes y un después. – Dijo Orlando, mientras le daba 5 mangos al pibito que nos abrió la puerta del taxi al llegar a Retiro.
- Gracias amigo. – Dijo el pibito sin imaginar que posiblemente estaba abriéndole la puerta del coche a dos futuras celebridades que irían a hacer florecer su fama a las superpobladas playas de Costa brava.

Si señores, tantos veranos tramando futuros inciertos en Costa brava, primero de pequeña y luego de adolescente. Kools mentolados a la hora de la siesta, cuadernos con ideas truncas, amoríos de la boca para adentro y a la “vejez viruela”, con más de 10 años de atraso, participando de una temporada de modelos de la mano de Francesco Currito .

Francesco estaba esperándonos, cual coordinador de viaje de egresados, con planilla en mano en una especie de vip pedorro que hizo armar para hacer espamento. Es solterón, un cuarentañero con un tonito cheto forzado.

Muy agradable con nosotros, vendiendo espejitos de colores a dos manos. No le creí nada, mi idea era cambiar de aire, vacacionar de arriba y ocuparme un poco de mis cosas. Orlando en cambio con la ilusión a flor de piel, como quien compra un tiempo compartido. Ni hablar de las minitas que créanme estaban dispuestas a todo para trascender. Munra ni se sacó los auriculares para oír directivas. Luego supe que tenía el mp3 apagado, es una técnica que usa para que no le hablen cuando no tiene ganas. Voy a adoptar esa pose. ¡Es genial!

Nos recordó a las más mayores que teníamos prohibido decir nuestra verdadera edad, obviamente que el acuerdo había sido firmado aquella tarde en la oficinita de Curuzú Cuatiá al 200. Las modelos que empezamos de grandes somos mano de obra barata y mayormente con poquita vida útil. Con los hombres pasa distinto, pueden subsistir conduciendo pelotudeces en tele como si fuesen Horacio Cabak o Leo Montero. Rompiendo “códigos profesionales”, muchas no tienen 21 con esas caritas curtidas y rejuvenecimiento vaginal. Están atadas a este tipo de contratos como el que yo firmé sin que me temblase la mano.

Viajé sentada junto a Orlando, me torturó. No haber sabido la técnica de Munra. Admira tanto a Cristian Sancho que se la pasa con el Slender Shaper en el abdomen. Me dan mucha impresión las descarguitas eléctricas que provoca al cuerpo, creo que prefiero tener la cola por los talones antes que someterme a tal tortura. Mi compañero de ruta planea que este año si o si será Mr. Primavera en lo de Susana Giménez así tenga que voltearse a Adriana Salgueiro, si es que ella sigue estando en el jurado.

Es notable como sobrevuela el tema de la prostitución, una pseudo prostitución camuflajeada, en el ambiente de los modelos en ascenso. Lo hablan con una naturalidad que me quedo patitiesa todo el tiempo.

Una vez en Costa brava me alejé un poco de él. Me tenía harta con su parafernalia coreografiada. Aproveché para hacer migas con Francesco y tramitar un cuarto con Munra, la percibía más afín a mi forma de ser que las otras modelos, aunque aun no habíamos cruzado palabra.

No estaba errada, fue la única que no se avergonzó cuando hice sonar el detector de metales al ingresar al primer boliche donde nos hicieron desfilar en la gran noche presentación de Currito Models. Casi me detienen y yo por no romper códigos de contrato negaba mi documentación para que nadie supiese mi verdadera edad. Había tomado un champancito de más en el departamento para relajar con las chicas antes de ir a la disco y bueno… ahí la tardía reivindicación, Orlando supo que no mentía aquella vez en la que me negué a patinar sobre hielo acusando un brazo ortopédico de metal. Se disculpó como fuese una discapacitada víctima de un atropello moral, mientras las chicas cuchicheaban por lo bajo con carita de asco. Munra se acercó con un Destornillador, que no fue una ironía. Lo aseguro.

A partir de ahí, es decir casi desde el vamos, se dio el quiebre en bandos en el departamentucho que nos alquiló la agencia. Munra y la Mutanta (o sea yo) por un lado y las Electrostars a la enésima potencia del medio pelo, en la vereda de enfrente. Orlando y los muchachos hacían la suya. Cada uno en su kiosquito.

Punto a favor. En un cuarto los muchachos, el resto de las modelos amontonadísimas en otro como en un refugio nuclear subterráneo y el bando reducido... solas y comodísimas en un dormitorio sin importarnos, en la superficie, haber sido alcanzadas por la bomba que nos dejó así de monstruosas.

Por las tardes obligados a dar color al parador que nos acogía participando de actividades tan idiotas como masajes en público, beach volley y clases de salsa que dictaban dos centroamericanos macanudos que más temprano vendían bijouterie de semillas, hilos y caracoles de la zona. Llegamos a fingir una guerra de barro en la orilla del mar, coordinada por Francesco, que terminó por arruinar el ojo derecho de Orlando provocándole una ulcera que lo obligó a tener que andar con anteojos oscuros durante una semana. Día y noche.

- ¡Me ven llegar de gafas a la disco y voltean para ver quién soy!

Orlando si que sabe sacar agua de las piedras. Dice que seguirá adoptando esa pose una vez vuelto a Buenos Aires. Hice una muequita de lado y me callé la boca. Cada uno en su kiosquito, repito. Le di una mano con la curación cada vez que pude, le estoy agradecida. Una tarde caminamos por la playa y medio que confundió los tantos. Esa misma noche insistió cerca de 50 veces con darme un pico de amigos y, para no pecar de histérica ni tampoco mandarlo a freír churros, me escudé en otra de las clausulas del contrato: “Nada amoríos entre modelos de la agencia, salvo que uno de los tortolitos ya tenga renombre en el medio artístico y sirva, ya que estamos, para inflar mediáticamente al otro”.

El sonido del silbato aturdió al otro día en el sucucho top. Francesco nos levantó de los catres enojadísimo ya no en plan coordinador de estudiantina. Su pose cambió a altanerismo puro, a servicio militar obligatorio, reunión táctica y llamado de atención.

- Dada las circunstancias casi sucedidas anoche, me veo obligado a repetir hasta el hartazgo que hay un contrato firmado.
- No se a que se refiere señor Francesco – Dijo una de las modelos de la vereda de enfrente, por supuesto, haciéndose la “desconozco”.
- A lo casi sucedido entre Orlando y Esperanza… llegó a mis oídos un rum rum de histeria y besos en la boca.
- Rum rum falso. – Dije indignada.
- Ya lo se, Orlando con una culpa horrenda me envió un mensaje a cualquier hora de la madrugada detallando la escena. Es solamente un recordatorio.

Orlando miraba el suelo.

- ¡Entre nosotros no, hermano! – Dijo el dueño de la agencia yéndosele lo concheto al coño.
- ¿Qué significa eso señor Francesco? – Dijo otra modelo del otro bando, que no se si es o se hace.
- ¡Que seamos más inteligentes, loco! ¿Qué gracia tiene andar cogiéndonos entre nosotros? ¿En qué nos beneficia? Ninguno de ustedes robó ni un segundo plano en ningún lado. La idea era hacer un poco de circo… posicionar Currito models en las lenguas más filosas.

Acto seguido, dictatorial estrategia de marketing. Repartija, en plan cacería botinera, de posibles nombres de famosos para instantáneo pique mediático, sobrevolando nuevamente la profesión más antigua del mundo. Todos manos a la obra. Juro que si tenía alguien medianamente coherente a mi lado, le pedía que me pellizcase al instante. A gracia de Dios una avispa me atacó el tobillo y reaccioné justo antes de imaginarme con algún jugador de Arsenal hablando a tres centímetros en Esperanto.

Atada a la letra chica, preferí tomármelo con calma y decir todo que si. Sonreír de muequita, mientras dos planeaban a dúo írsele al humo a Darío Lopilato que cada tarde/noche tomaba un licuado de ananá sin azúcar en el mismo parador.

Nadie logró nada, bah casi nadie. Munra abandonó el barquito de papel y sueños vips cuando la cosa estaba poniéndose medio turbia. Cuando ya casi todos en la agencia eran catalogados de caza fortunas por evidentes actuaciones desesperadas sin rédito alguno. Muchas se entregaban como panfleto en Once. Costa brava es un pañuelo y las modelos de Currito, el hazme reír de todo el mundo. Pude despegarme inteligentemente del derrotero sin llegar al extremo de irme como las ratas del hundimiento del Titanic en 1912. Francesco se quería matar, estaba tapado de deudas. Me era divertido verlas volcar todo el tiempo, mientras yo aprovechaba la playa desde temprano y al que madruga Dios lo ayuda.

Una mañana casi de fin de temporada tomaba sol de espalda y leía una revista vieja que encontré en el departamento. Una sombra se proyectó sobre la arena, atiné a aferrarme al bolso en acto reflejo y ni miré.

- ¿Que lees? - Dijo la sombra.
- Radiolandia. – Contesté.
- Estoy en tapa... – Dijo la sombra señalando aquella imagen también de 1912 prácticamente.

La sombra se materializó automáticamente en Rolo Puente que amistosamente se sentó a mi lado invitándome esa misma noche a ver la comedia de bajo presupuesto que estaba haciendo en gira por la costa. Lo convidé con mate y hablamos largo y tendido.

La obra horrible, vislumbré poco ensayo. Igual disfruté de ir al teatro sola. Luego subí al camarincito para agradecerle a Rolo la atención.

Al toque la prensa local inventó un romance con Rolo. Claro, primero en la playa, luego en el teatro... Salieron fotos juntos de no se donde y Rolo en la entrevista de promo, con el cable de Costa brava, no desmintió. Desvió el tema y habló de su obra, mientras en la precaria edición aparecían aquellas fotos de asalto. Me reía sola mientras las chicas se comían los codos y más aun cuando entró Francesco a los gritos, celular en mano, con un semblante a esa altura de la temporada totalmente desconocido.

- ¡Me habló Leandro, habló Leandro, escuchame!

Leandro Rud pidió que por favor reemplace la presencia de Jésica Cirio, que viajó de improvisto en un vuelo privado con un señor mayor a Dubai por motivos laborales, en un desfile playero. Vio casualmente la nota en el cable y un aire a su modelo estrella.

- ¡Tengo ojo clínico! - Le oí decir a Francesco al ratito, dando la primicia en una entrevista radial.

¡Qué locura! ¿Vestida de novia en la playa para el cierre del desfile y con este calor? ¿Por qué no? Volví a no darle casi vueltas al tema para no flaquear. Dije que si solamente para aleccionar a las chicas que estaban pateándose la cara larga como el hombre elefante antes de la cirugía en Discovery channel. Otro punto para mí.

3 comentarios:

Dalva dijo...

que bueno que volviste!
me divertí mucho leyéndo sus aventuras en Costabrava.
como siempre, un placer
hasta pronto espero

Oh! Magnolia dijo...

Geniales vacaciones, de arriba en Costabrava con un grupo de huecas pseudo top! Rozando la prostitución y amigueando con Rolo Puente. Bien Espe, sos grosa :D

Chap! dijo...

Ser rescatado por Rolo Puente es un sueño que no todos cumplen. ¡Estás tocada con una varita mágica!