
Robotito tras las rejas y yo a miles de kilómetros esperando recibir noticias acusada también de un delito que no cometí.
Un entredicho con Randy fue condenatorio y acto seguido, saliendo del rancho esposado y cabeza cubierta con chaqueta celeste de ribetes dorados, siendo caratulado por CNN como el asesino del siglo y yo para no ser menos, dele entrevistarme con la Lubertino y compañía en las oficinas del INADI jurando y perjurando que no odio a negros, ni enanos consecuencia del inconveniente con los de la embajada en el restaurante hace alrededor de un mes.
Recibí una citación y no me quedó otra que explicar lo aparentemente inexplicable al grito desesperado de – ¡Tengo muchos amigos negros y no los hago a un lado! – Ante un jurado de freaks sensibles que demonizan hechos tan absurdos como el sucedido. Condenada a pedir disculpas a los sudafricanos y trabajo comunitario limpiando los baños de la embajada usando remera al tono con el lema “Ya no discrimino”. Y sanseacabó, después de todo podría haber sido mucho peor tratándose de gente ofendida que ahora tiene voz y voto.
Lo de mi amigo si que es preocupante creo que volcó y fui tan ciega que tarde me hizo clic la cabeza para entender la gravedad del asunto. Robotito está preso en varios aspectos. Enjaulado también en un delirio del que recién ahora caigo, o quizás no soy lo suficientemente inteligente para ponerme en su lugar y calzarme los zapatos negros con zoquetes blancos que usa y ni siquiera son suyos. No se.
- ¡Yo no maté a Michael Jackson! Pero si éramos íntimos... No se de donde salió tamaña acusación. No soy como me pinta la prensa amarilla… ¡Vos me conocés! Sólo estoy jugando… Me acusan usando la doble intención. ¡Amo a mis hijos!
¿Hijos? Y ahí el clic donde sentí que Robotito se había vuelto loco y desesperé. Fue sorprendido, vestido como el “rey del pop” y hablando con un timbre cinco tonos más agudo, por Randy Jackson que entró en ira dejando deslizar que no sólo usaba la ropa e imitaba la voz sino que pegó figuritas de su rostro sobre absolutamente cada retrato de Michael en todo Neverland, discos de platino incluidos. – ¡Usurpador, loquito y asesino! – Afirmó Randy en rueda de prensa con un dolor tan ficticio como el catálogo de narices que se ve rondar en cada encuentro familiar.
Creo en su inocencia y creo que hasta pongo las manos en el fuego… bah! no se si para tanto. Matar no mató a nadie, estoy segura, pero está claro que caramelos en el frasco si que faltan. Robotito culpa a Randy de haberle tendido una trampa y tengo entendido que hasta de los pelos se agarró con La Toya por unos gemelos de oro con brillantitos y dos o tres ansiolíticos que andaban dando vueltas.
No se que creer, Robotito no es así. Decidí dejar todo en manos del Doctor Marcial Iparraguirre que dicen es una eminencia y necesita un poco de prensa. Claro, yo tengo que cumplir con el castigo del INADI y no puedo moverme de aquí.
- ¿Cuánto? ¿Usted está loco? Robotito está imposibilitado a la hora de usar dinero o vender inmuebles según no se que ley norteamericana y yo soy la más pobre del mundo. Piense en el lado mediático doctor, sería un golazo para su carrera, una catapulta preciosa. Emmm, ¿Le gustan las herramientas? Son lo más valioso que tengo.
Gracias a Dios Marcial tiene sed de fama y es coleccionista de herramientas y por una buena causa no creo que a la madrina Carlota le ofenda, desde el cielo, que me deshiciese de la herencia. No tenía opción.
El doctor Iparraguirre anda chocho en Los Ángeles dando reportajes al mundo y moviendo papeles. Espero sirva de algo. Me hace acordar a Orlando del taller de modelaje sólo que el pobre tiene una nariz espantosa y su inglés bordea lo inentendible. Creo que ni Björk tiene tan penosa pronunciación.
Un entredicho con Randy fue condenatorio y acto seguido, saliendo del rancho esposado y cabeza cubierta con chaqueta celeste de ribetes dorados, siendo caratulado por CNN como el asesino del siglo y yo para no ser menos, dele entrevistarme con la Lubertino y compañía en las oficinas del INADI jurando y perjurando que no odio a negros, ni enanos consecuencia del inconveniente con los de la embajada en el restaurante hace alrededor de un mes.
Recibí una citación y no me quedó otra que explicar lo aparentemente inexplicable al grito desesperado de – ¡Tengo muchos amigos negros y no los hago a un lado! – Ante un jurado de freaks sensibles que demonizan hechos tan absurdos como el sucedido. Condenada a pedir disculpas a los sudafricanos y trabajo comunitario limpiando los baños de la embajada usando remera al tono con el lema “Ya no discrimino”. Y sanseacabó, después de todo podría haber sido mucho peor tratándose de gente ofendida que ahora tiene voz y voto.
Lo de mi amigo si que es preocupante creo que volcó y fui tan ciega que tarde me hizo clic la cabeza para entender la gravedad del asunto. Robotito está preso en varios aspectos. Enjaulado también en un delirio del que recién ahora caigo, o quizás no soy lo suficientemente inteligente para ponerme en su lugar y calzarme los zapatos negros con zoquetes blancos que usa y ni siquiera son suyos. No se.
- ¡Yo no maté a Michael Jackson! Pero si éramos íntimos... No se de donde salió tamaña acusación. No soy como me pinta la prensa amarilla… ¡Vos me conocés! Sólo estoy jugando… Me acusan usando la doble intención. ¡Amo a mis hijos!
¿Hijos? Y ahí el clic donde sentí que Robotito se había vuelto loco y desesperé. Fue sorprendido, vestido como el “rey del pop” y hablando con un timbre cinco tonos más agudo, por Randy Jackson que entró en ira dejando deslizar que no sólo usaba la ropa e imitaba la voz sino que pegó figuritas de su rostro sobre absolutamente cada retrato de Michael en todo Neverland, discos de platino incluidos. – ¡Usurpador, loquito y asesino! – Afirmó Randy en rueda de prensa con un dolor tan ficticio como el catálogo de narices que se ve rondar en cada encuentro familiar.
Creo en su inocencia y creo que hasta pongo las manos en el fuego… bah! no se si para tanto. Matar no mató a nadie, estoy segura, pero está claro que caramelos en el frasco si que faltan. Robotito culpa a Randy de haberle tendido una trampa y tengo entendido que hasta de los pelos se agarró con La Toya por unos gemelos de oro con brillantitos y dos o tres ansiolíticos que andaban dando vueltas.
No se que creer, Robotito no es así. Decidí dejar todo en manos del Doctor Marcial Iparraguirre que dicen es una eminencia y necesita un poco de prensa. Claro, yo tengo que cumplir con el castigo del INADI y no puedo moverme de aquí.
- ¿Cuánto? ¿Usted está loco? Robotito está imposibilitado a la hora de usar dinero o vender inmuebles según no se que ley norteamericana y yo soy la más pobre del mundo. Piense en el lado mediático doctor, sería un golazo para su carrera, una catapulta preciosa. Emmm, ¿Le gustan las herramientas? Son lo más valioso que tengo.
Gracias a Dios Marcial tiene sed de fama y es coleccionista de herramientas y por una buena causa no creo que a la madrina Carlota le ofenda, desde el cielo, que me deshiciese de la herencia. No tenía opción.
El doctor Iparraguirre anda chocho en Los Ángeles dando reportajes al mundo y moviendo papeles. Espero sirva de algo. Me hace acordar a Orlando del taller de modelaje sólo que el pobre tiene una nariz espantosa y su inglés bordea lo inentendible. Creo que ni Björk tiene tan penosa pronunciación.




6 comentarios:
a Robotito parece que la ultima vez que se lo vio con vida fue en una foto capturada desde una camara de vigilancia en un peaje, en el duna break de los Pomar. Estaria sentado en el asiento trasero entre dos nenas y con un perrito encima. Amnpliaremos
¿Y Robotito estuvo con Norita?
demasiado bueno esta esto... espero que continue esta historia que apenas comienza...
Descoque robótico ♥
jaja pobre robotito, solo su fanatismo y eso lo llevo por mal camino. Bueno es moda lo de michael, en un tiempito se vence y todo vuelta a la normalidad anormal.
Ahora vos siempre pensando en el resto, esta vez le toco al doctor, pensa en vos y mandalos a la bosta a todos =)
Hay que ganarle a Bjork en mala pronunciación eh! jaja :P
Publicar un comentario en la entrada