
Hasta la coronilla de lutos y lejos de haberme convertido del todo en mí padre que comunica defunciones antes que otras cosas. Pero no tengo opción, el curso del río corre para el lado de los panza arriba y no puedo hacerme a un lado al parecer.
Cenizas de muertos, globos amarillos de cumpleaños con cenizas de muertos, galletitas de muertos, millones por repartir de un muerto y la cara cubierta con solamente piel también muerta a la que trato de revivir a toda costa y no hay caso. Seré el hazme reír en el trabajo. La harpía de Gala estará al pie del cañón para exponer la costra que tengo por cara ante el mundo y no habrá buena voluntad ni modales que encubran al monstruo en el que me he convertido en cuestión de horas.
Jabón líquido en lugar de crema para el rostro ¿A quién se le ocurre? La consistencia era extraña pero que iba yo a saber si las cremas que vende Mirta desde hace años siempre fueron de medio pelo.
Insistió, durante casi los 40 minutos que tuvimos de micro hasta el Congreso de la Nación, en que pruebe la nueva crema facial que sacó “Natupiel de miel” a base de moco de tortuga y aloe vera en el catálogo del mes de Octubre y está de promo lanzamiento. Me ganó por cansancio y untó mis mejillas con algo de muestra gratis.
Una vez en la cola mi cara estaba roja e irritada como si hubiese tenido un encuentro pasional con algún barbudo a la vuelta de la esquina. Nadie notó nada el dolor era más fuerte que cualquier inconveniente cosmetológico. Las nenas estaban aún medio dormidas, por suerte y Mirta empezó a moquear profundamente congojada, yo apoyé mi mano sobre su hombro y no dije nada.
Paradójicamente inspira vida pero está siempre alerta de lutos. No se por qué. No lo esperaba, Mirta creía con seguridad que “El Gitano” sería el próximo. Desde hace varios meses compra religiosamente cada viernes un ramito de claveles por si acaso y los pone en agua en un jarrón que cree que es de la Dinastía Ming y exhibe orgullosa en el modular del comedor justo al lado del pingüino disecado que fue regalo de una maestra de Puerto Deseado.
Ni mucho frío, ni calor. Clima acogedor. Me crucé hasta el kiosco en busca de un par de alfajores triples para las siamesas que no llegaron a desayunar a penas amanecieron. Mirta las sacó de la cama a media mañana para homenajear a “La Negra”. Cachulo prefirió quedarse en casa con Germancito encargándose del asadito que luego saborearon para recuperar fuerzas.
“La Negra” fue medio representativa en el superar el bajón que en un principio significó para Mirta engendrar siamesas. Nosotros estamos acostumbrados pero al común de la gente le es curioso y así fue desde un principio. Mirta sabía que esperaba gemelas, pero nadie comentó el detalle y finalmente se enteró en el parto que las gemelas compartían el cuerpo. Son genialmente complementarias.
Mirta y Cachulo quedaron desencajados cuando la partera recibió con los ojos como el “dos de oro” a la criaturita de dos cabezas. A Mirta se le vino el mundo abajo y Cachulo quedó tartamudo del susto. ¿Que iban a hacer? ¿Tirarlas a los leones, lucrar con ellas, criarlas como si nada…? Lucraron por necesidad solamente una vez, lo cierto es que no hicieron diferencia, fueron igual de padres geniales que con Germán.
Cachulo fue el encargado de anotar a las pequeñas en el Registro de las Personas. Entró temeroso con las “buenas nuevas” y no fue bien recibido. Solamente permitían que fuesen inscriptas como un único individuo.
- Las nenas ocuparán un solo asiento en el colegio y ni hablar en el transporte público… Además estamos en crisis, no podemos permitir tamaño derroche de papeleos. Puedo ofrecerle, a ver… déjeme ver… Nombre compuesto y es mi última palabra. Lo escucho… - Dijo determinante la empleada administrativa.
Cachulo agachó la cabeza, no quedaban en él fuerzas para pelear por la dignidad de sus hijas. Además estaba exhausto tratando de explicarse con la torpeza de la recién aparecida tartamudez que hoy maneja casi a la perfección.
- Ma Ma Maria Maria…
Y así fue. La señora nunca dejó a Cachulo terminar y anotó lo que quiso.
- ¿María María? - Dijo Mirta alarmada mientras en la cama del hospital amamantaba a las gurruminas.
Cachulo volvió a bajar la cabeza por segunda vez en el día y no dijo nada.
- María María… ¡Como la canción de “La Negra” Sosa! - A Mirta se le iluminaron los ojitos, a partir de ahí sintió la extrañeza de sus hijas como una bendición. – Y es por esta razón que no puedo dejar de decir ¡Presente! un día como hoy… - Mi amiga relató su historia de vida ante las cámaras de TN en directo conmoviendo a todo el mundo.
Fue fuerte el impacto de estar frente al cuerpo. Mirta se encargó de juntarle los párpados, detalle que nadie había notado entre tanta vorágine. Acto seguido abrazó con todas sus fuerzas a Piero que miraba la nada sin consuelo hasta que las siamesas al descubrirlo no pararon durante un ratito de incomodar al abuelo de la bisnieta de Mirtha Legrand al grito a coro incesante de “Gracias Piero” en plan Miguel del Sel.
Alguien pidió que apuremos la marcha y de veras que fue un alivio para mí. Mi piel había absorbido tanto jabón líquido que estaba más roja que el poncho que cubría el féretro.
Cenizas de muertos, globos amarillos de cumpleaños con cenizas de muertos, galletitas de muertos, millones por repartir de un muerto y la cara cubierta con solamente piel también muerta a la que trato de revivir a toda costa y no hay caso. Seré el hazme reír en el trabajo. La harpía de Gala estará al pie del cañón para exponer la costra que tengo por cara ante el mundo y no habrá buena voluntad ni modales que encubran al monstruo en el que me he convertido en cuestión de horas.
Jabón líquido en lugar de crema para el rostro ¿A quién se le ocurre? La consistencia era extraña pero que iba yo a saber si las cremas que vende Mirta desde hace años siempre fueron de medio pelo.
Insistió, durante casi los 40 minutos que tuvimos de micro hasta el Congreso de la Nación, en que pruebe la nueva crema facial que sacó “Natupiel de miel” a base de moco de tortuga y aloe vera en el catálogo del mes de Octubre y está de promo lanzamiento. Me ganó por cansancio y untó mis mejillas con algo de muestra gratis.
Una vez en la cola mi cara estaba roja e irritada como si hubiese tenido un encuentro pasional con algún barbudo a la vuelta de la esquina. Nadie notó nada el dolor era más fuerte que cualquier inconveniente cosmetológico. Las nenas estaban aún medio dormidas, por suerte y Mirta empezó a moquear profundamente congojada, yo apoyé mi mano sobre su hombro y no dije nada.
Paradójicamente inspira vida pero está siempre alerta de lutos. No se por qué. No lo esperaba, Mirta creía con seguridad que “El Gitano” sería el próximo. Desde hace varios meses compra religiosamente cada viernes un ramito de claveles por si acaso y los pone en agua en un jarrón que cree que es de la Dinastía Ming y exhibe orgullosa en el modular del comedor justo al lado del pingüino disecado que fue regalo de una maestra de Puerto Deseado.
Ni mucho frío, ni calor. Clima acogedor. Me crucé hasta el kiosco en busca de un par de alfajores triples para las siamesas que no llegaron a desayunar a penas amanecieron. Mirta las sacó de la cama a media mañana para homenajear a “La Negra”. Cachulo prefirió quedarse en casa con Germancito encargándose del asadito que luego saborearon para recuperar fuerzas.
“La Negra” fue medio representativa en el superar el bajón que en un principio significó para Mirta engendrar siamesas. Nosotros estamos acostumbrados pero al común de la gente le es curioso y así fue desde un principio. Mirta sabía que esperaba gemelas, pero nadie comentó el detalle y finalmente se enteró en el parto que las gemelas compartían el cuerpo. Son genialmente complementarias.
Mirta y Cachulo quedaron desencajados cuando la partera recibió con los ojos como el “dos de oro” a la criaturita de dos cabezas. A Mirta se le vino el mundo abajo y Cachulo quedó tartamudo del susto. ¿Que iban a hacer? ¿Tirarlas a los leones, lucrar con ellas, criarlas como si nada…? Lucraron por necesidad solamente una vez, lo cierto es que no hicieron diferencia, fueron igual de padres geniales que con Germán.
Cachulo fue el encargado de anotar a las pequeñas en el Registro de las Personas. Entró temeroso con las “buenas nuevas” y no fue bien recibido. Solamente permitían que fuesen inscriptas como un único individuo.
- Las nenas ocuparán un solo asiento en el colegio y ni hablar en el transporte público… Además estamos en crisis, no podemos permitir tamaño derroche de papeleos. Puedo ofrecerle, a ver… déjeme ver… Nombre compuesto y es mi última palabra. Lo escucho… - Dijo determinante la empleada administrativa.
Cachulo agachó la cabeza, no quedaban en él fuerzas para pelear por la dignidad de sus hijas. Además estaba exhausto tratando de explicarse con la torpeza de la recién aparecida tartamudez que hoy maneja casi a la perfección.
- Ma Ma Maria Maria…
Y así fue. La señora nunca dejó a Cachulo terminar y anotó lo que quiso.
- ¿María María? - Dijo Mirta alarmada mientras en la cama del hospital amamantaba a las gurruminas.
Cachulo volvió a bajar la cabeza por segunda vez en el día y no dijo nada.
- María María… ¡Como la canción de “La Negra” Sosa! - A Mirta se le iluminaron los ojitos, a partir de ahí sintió la extrañeza de sus hijas como una bendición. – Y es por esta razón que no puedo dejar de decir ¡Presente! un día como hoy… - Mi amiga relató su historia de vida ante las cámaras de TN en directo conmoviendo a todo el mundo.
Fue fuerte el impacto de estar frente al cuerpo. Mirta se encargó de juntarle los párpados, detalle que nadie había notado entre tanta vorágine. Acto seguido abrazó con todas sus fuerzas a Piero que miraba la nada sin consuelo hasta que las siamesas al descubrirlo no pararon durante un ratito de incomodar al abuelo de la bisnieta de Mirtha Legrand al grito a coro incesante de “Gracias Piero” en plan Miguel del Sel.
Alguien pidió que apuremos la marcha y de veras que fue un alivio para mí. Mi piel había absorbido tanto jabón líquido que estaba más roja que el poncho que cubría el féretro.




5 comentarios:
Ay Espe.. los muertos te siguen a vos.. serás yeta nena? Por Dios y la Virgen no eh?... Tomamos un cafesito después en el bar de Congreso de siempre que te tengo que contar las buenas nuevas.. Un besito.
Quiero saber más historias de las siamesas.
Y si, el próximo es Sandro. O Marcela Morelo.
esperanza espero que de vuelta en el hogar haya hecho algo para aliviar su cutis
jaja, y es normal, buen finde para vos =)
Habría que pensar en la posibilidad, Espe. Tal vez, por no decir casi seguro, si tuvieramos el nombre alguna canción, si nuestros padres nos pensaran como una canción, si sonáramos a canción, la vida sería, no toda, pero casi seguro que, un poco más melódica.
"No la dejs ir, no la dejes ir, por qué, te lo digo yo, qién es Violeta..."
Besito Espe.
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